Blog independiente que aborda los Arcanos del S. XXI.
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domingo, 8 de mayo de 2011

Archivo de texto: una historia cualquiera

Iluminando la oscuridad

Todas las personas seguimos un camino, el camino que guía nuestra vida. Sin embargo, hay personas que viven una existencia plagada de historias porque el camino que han elegido asemeja a la propia naturaleza: mudable, caótica, alterable, y, al mismo tiempo, sabiamente armónica, regida por leyes inmutables y constantes. Algunos caminos son más interesantes que otros: caminos repletos de sentimientos, de relaciones, de rebeliones...La historia que marcó mi vida es una de tantas, una pequeña gota en este inmenso río inestable al que llamamos mundo. Pero, es precisamente ese devenir incierto, cambiante, el que hace que nos aferremos a aquellos instantes en los que creemos dominar la situación, a esos momentos que desearíamos congelar, mantener, cincelar. Personalmente no conozco un modo mejor de inmortalizar un instante que transformándolo en literatura. La historia que quiero retratar aquí es la historia de un camino, es mi historia.

Hubo un tiempo en que pensaba que el destino había querido para mí una vida excepcionalmente azarosa. La causa de mi existencia radicaba en la casualidad. Hoy sé que esto no es cierto, aunque...tampoco sé mucho más.


El espectáculo había concluido. Tras serme arrancado el corazón de cuajo, sentí que carecía de una noción real del mundo exterior. Mis ojos ya no veían más que tinieblas, mis oídos se habían cerrado a la música, mi paladar degustaba tierra, mi olfato percibía el hastío y mis manos solo lograban rozar la nada. Me daba la impresión de que era la protagonista de una pesadilla, una pesadilla que no había elegido sino que me había sido impuesta de un modo atroz  y gratuito. Caminaba por la acera y era consciente, a cada paso que daba, de que las personas continuaban haciendo su vida como si nada hubiese sucedido: las mismas risotadas estúpidas, las mismas riñas estériles, las mismas frases soeces, la superficialidad generalizada. Echando un vistazo alrededor deseaba con todas mis fuerzas que se abriese la tierra y engullese a todo el mundo sin piedad, que el universo estallase en mil pedazos para quedarme a solas yo y mi sufrimiento; de ese modo mi sufrimiento adquiriría la dimensión que merecía, no sería menospreciado ni ninguneado ni relativizado porque...cuando lo que has perdido es la belleza misma, el que alguien intente aliviar el sufrimiento que esa pérdida te ha ocasionado implica insultar la causa misma de tu sufrimiento. Mil veces hubiese preferido inflarme con él y reventar para quedar unida a él que permitir que me lo diluyesen y acabase siendo solo un hecho más de mi vida.

El resto de la gente tendría sus problemas, tal vez más trágicos y penosos que los míos. Yo simplemente había sufrido una pérdida, pero esa pérdida estaba tan ligada a mí que también me había perdido yo misma. De tal manera lo sentía así, que no acertaba a comprender si lloraba la pérdida por lo perdido en sí o porque con ello me había perdido yo también y estaba condenada a vagar en este mundo como un fantasma. Supongo que lo corriente en estas situaciones es enfadarse con Dios; en mi caso fue distinto, yo no creía en Dios, por tanto, ¿cómo enfadarme con Él? Solo restaba enfadarse con el azar y la nada, pero, ¿es posible acuchillar esto?

La Nada

Y, como ya no podía mirar más al rostro de las personas, me acostumbré a elevar la mirada al cielo, a contemplar las estrellas, pues de alguna manera te presentía más allí que aquí; tú ya estabas allí, y contigo y en ti, una parte de mí lo estaba también.

Lo que antaño se me antojaba duro y desesperante era entonces aliviador: nada existía que me atase sustancialmente al resto del mundo. Ello conllevaba una cierta liberación personal y, a la vez, una mueca cínica a exhibir perpetuamente como marca propia. Un soñar, un vivir y un amar como si no estuviese por entero en mí misma; como si mi alma pugnase continuamente por salir de mi cuerpo al no encontrarse ya del todo completa en él.

Sigo caminando y pienso que yo también moriré. Tendré unas cuantas flores y quizá unas lágrimas desperdiciadas en el tiempo servirán para que un puñado de gente descubra que sus venas vuelven a hincharse de sangre más espesa, que la adrenalina juguetea por los rincones del organismo y escapa a presión hacia el cerebro donde las neuronas se ponen a trabajar frenéticamente agilizando su cometido. Su mente se sentirá más despierta que nunca y, al mismo tiempo, les parecerá como drogada. Lo llaman shock, y se trata de otro tipo de éxtasis, puede que el único valioso ya que nos iguala a todos al hundir sus raíces en la fisiología de la persona y no en especulaciones gratuitas producto de la imaginación, inteligencia y formación de cada individuo.

Y caminando medio drogada medio lúcida, llego hasta aquí, al año 2011, donde Internet facilita el compartir algo más importante que los conceptos, algo que incluso está por encima de los sentimientos...Internet permite desnudar el alma sin sentir demasiada incomodidad. Decía Nietzsche que si el animal humano pudiese contemplarse tal y como es, no soportaría la visión quedando horrorizado ante tanta fealdad y monstruosidad. Seguramente conmigo acierte, pero también sé que un ángel vivió entre nosotros durante treinta y ocho años, un ángel en la oscuridad que iluminaba mi existencia.

Un ángel en la oscuridad


Y él, más que nadie, merece esta Bala de Belleza que espero os impacte directamente en el alma:



Cuando te leí esta poesía, me miraste y tus ojos se humedecieron. Quizá entonces ya sabías que el protagonista de la elegía serías tú y que yo iba a ser aquella persona que te la recitase el resto de mis días como una oración para ti.


Ojalá volvamos a vernos, vida mía.


jueves, 1 de julio de 2010

Naturaleza muerta

'Nada es, todo fluye'. Con esta sentencia pretendía el sabio Heráclito hacer partícipe a la humanidad de la dificultad de apresar el ente. El Todo se rige por la dialéctica de los contrarios, a la cual podemos acceder mediante el uso correcto de la razón. Pero el proceso para desvelar los arcanos es muy complejo. La ciencia se muestra desdibujada y confusa en la Physis.

Sin embargo, ello no fue óbice para aletargar la curiosidad de los clásicos griegos. Por el contrario, acicateó las conciencias de unos cuantos cuyo legado fue una literatura de la cual hoy todavía me siento asombrada, con toda la carga de admiración que ello conlleva.

Naturaleza muerta, reza el título de esta entrada. Y es que cuesta no preguntarse en qué momento de la historia se perdió ese sentido del progreso humanístico. La dialéctica de los contrarios era demasiado espesa para la digestión del estómago desagradecido del ciudadano del S.XXI. Y asistimos con horror al advenimiento del pensamiento unilateral: taimado, manipulado, vulgar, fácil de asimilar, listo para el consumo. Sé que hubo épocas en las que tuvo éxito rotundo. Pero estamos hablando de la degradación moral e intelectual del ser humano a nivel global; una manipulación que hunde sus raíces en el mal uso y la perversión de la democracia. Esto es lo realmente grave.

¿Dónde quedan los arcanos cuando, por ejemplo, al realizar una búsqueda en estos mundos virtuales, se te dan esquematizados, sintetizados o analizados por vaya usted a saber quién y, lo más terrible, con vaya usted a saber qué fin?

Sres./as.: reclamo la vuelta del espíritu clásico griego, la búsqueda de la Mathesis Universalis, la experiencia de encontrar tus arcanos en el interior de ti mismo fruto del elaborado trabajo del debate y de la crítica racional. Apelo a la conciencia moral del individuo mientras quede un resquicio de ella para que podamos volatizar lo hueco y lo indecente.

Hemos matado la naturaleza, la Physis. La hemos cosificado presentándola como producto acabado siendo que apenas nos habíamos acercado a ella. De nosotros depende devolverla al estado del que nunca debió salir: el dinamismo.

'Nadie se puede bañar dos veces en el mismo río', dijo el sabio Heráclito. ¿Por qué entonces nos empeñamos en construir embalses limitando la libertad de pensamiento a fuerza de diques? A nadie le agrada el olor o el sabor del agua estancada.

Hemos retratado la putrefacción. Reavivemos el río antes de que sea demasiado tarde y el ciudadano gris se haya extendido por doquier haciendo imposible su desaparición.

Salvemos la naturaleza; salvémonos a nosotros.
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