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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Rouco Varela y los fascistas

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El pasado uno de diciembre, el Cardenal Rouco Varela tuvo que suspender la charla que iba a dar en la Universidad Autónoma de Madrid debido a las amenazas de un grupo de jóvenes exaltados de izquierdas que no cesaron hasta reventar el acto. Pero, claro, el fascista es Rouco.

La conferencia que no se llegó a celebrar llevaba por título “El Dios desconocido para los españoles del siglo XXI” y estaba coordinada por la Pastoral Universitaria de la UAM.

El otro día, cuando me enteré de la noticia, me vino a la memoria una conversación bastante surrealista que mantuve con unos amigos hace ya unos cuantos años. Nos habíamos citado en un pub y, nada más entrar, vi que sus rostros tenían una expresión desencajada. Me senté con ellos y mi por entonces mejor amiga me comentó muy enfadada que qué opinaba de las últimas declaraciones de Rouco Varela. Yo, la verdad, no tenía ni idea de lo que había dicho ese señor, pero, al ver esas miradas llenas de odio expectantes ante mi respuesta, no pude menos que decir que me habían parecido aberrantes. Como noté que esperaban algo más, añadí que no entendía cómo la Iglesia permitía algo así. A partir de ahí se sucedieron toda una sarta de insultos -a cual más grave- hacia la persona de Rouco Varela. Yo estaba alucinada y con unos deseos tremendos de enterarme qué diantres había dicho para enfadar tanto a la gente, a mi gente. Convinimos en que debíamos hacer algo pero sin recurrir a la violencia porque iba en contra de nuestros principios -pues menos mal-, y quedamos en organizar una pequeña manifa con pasquines poniendo la foto de Paco Clavel en sustitución de la de Rouco en plan burla y en letras bien grandes la palabra FASCISTA -por supuesto jamás lo hicimos; éramos demasiado vagos-.

Al salir de allí estábamos eufóricos y consumimos el resto de la noche en una discoteca del Carmen. Cuando volví a casa, pude quedarme un momento a solas con mi mejor amiga y le confesé un tanto avergonzada que no sabía una palabra de lo que había dicho Rouco Varela pero me había dejado llevar por la rabia de los demás. Mi amiga empezó a ponerse roja -temí que me atizase- hasta que estalló en risas diciendo que ella tampoco sabía absolutamente nada y había obrado exactamente igual que yo. Es decir, nos comportamos como dos auténticas estúpidas y puede que alguno más del grupo estuviese en las mismas que nosotras.

Jamás llegué a enterarme de lo que dijo Rouco Varela; supongo que algo tradicionalista que a alguien le sentó tremendamente mal y comenzó a agrandarlo más y más hasta formar una inmensa bola de nieve repleta de inquina. Pero, aquí viene lo más curioso: desde ese momento, cada vez que escucho el nombre del Cardenal español, me pongo a la defensiva, agudizo el oído e intento que me incomoden sus palabras. Por supuesto, al cabo de un instante racionalizo mi conducta y me obligo a olvidarme de esas sensaciones. Sin embargo están ahí, perduran en el tiempo pese a basarse en una mentira. No negaré que Rouco Varela tiene cara de almendra amarga pero, vaya, no me ha hecho nada ni a mí ni a nadie que yo conozca; tampoco hay nada malo en el hecho de que pertenezca al sector tradicional de la Iglesia, más bien está en su perfecto derecho. Y, además, más cara de almendra amarga que el Gran Wyoming no tiene, y éste parece que cae muy bien a mucha gente. Entonces: ¿dónde está el problema siempre y cuando no intente imponer sus ideas a aquellos que no las comparten?

Y enlazo con el motivo del artículo: ¿qué llevó a ese grupo de jóvenes de izquierdas a actuar de esa manera en protesta frente la conferencia del Cardenal? Sería interesantísimo cogerlos de uno en uno y ver qué saben de él y de qué medios han obtenido la información. Me niego a pensar que sean tan estúpidos como para confeccionar un cartel así y no darse cuenta de la tremenda contradicción en la que incurren:

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El mensaje es lo suficientemente absurdo como para dedicarle un ensayo completo de refute pero, simplemente ateniéndonos a la palabra 'racional': ¿nadie les enseñó que el privar a las personas de la libertad de pensamiento y expresión se relaciona peligrosamente con la palabra FASCISTA y ésta es precisamente la manifestación más clara de la irracionalidad? Esto es, ¿no se dan cuenta de que con esta pancarta se demuestra la irracionalidad de aquél que la porta y, por ende, su fascismo?

Ésta otra tampoco tiene desperdicio:

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Además de no poner la tilde correspondiente en 'condón' -son producto de la LOGSE, pobrecitos-, ¿qué se supone que tenemos que entender de ahí aparte de que no han comprendido una sola palabra del mensaje de Benedicto XVI en su último libro limitándose a coger el rábano por las hojas?  O quizá es un chiste demasiado elevado para una mente normal como la mía o puede que deseen hacernos partícipes de los pormenores de su vida sexual para vendérnosla por fascículos en el Diario de Patricia o en el Gran Hermano. Ni idea, es un arcano en cuya resolución no voy a malgastar un solo instante más de mi vida.

En fin, deseo de todo corazón que simplemente les haya pasado como me pasó a mí, que me dejé embaucar durante un tiempo por algún resabiado de la vida actuando sin pensar realmente. Lo contrario significaría que estos portadores de tan sabias pancartas no tienen más que serrín en sus cabezas, odio en sus corazones, tiranía en sus actos y rostros anónimos de fachas.

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